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El alforfón quizá sea más conocido como trigo sarraceno, debido a cierta similitud física de sus granos, pero en realidad no pertenece a la familia de los cereales. Pese a todo, ha sido utilizado desde hace siglos para confeccionar harina, aunque lo más normal era que acabara destinado a la alimentación animal antes que a la humana, sobre todo en Europa. Sin embargo, la tradición de países como China siempre ha valorado esta planta, tanto por su capacidad nutritiva como por sus propiedades saludables.

No es una planta fácil de cultivar y recolectar y ha sido casi siempre relegado a zonas de tierras poco fértiles. A partir de su harina se confeccionan varios platos, como gachas, galletas, crepes o incluso fideos. Hoy en día la medicina natural usa el alforfón como infusión, ya que su alto contenido en rutina, un flavonoide, es muy bueno para mejorar problemas circulatorios derivados de la fragilidad de los capilares.

Pero las ventajas del alforfón no acaban ahí. Como alimento es rico en carbohidratos y tiene un alto contenido en fibra alimentaria, así que los productos confeccionados con su harina son muy interesantes desde el punto de vista dietético, sobre todo porque no tiene gluten. Es una de las harinas que se está extendiendo para preparar productos sin gluten, lo que unido a su alto contenido de proteína hace de estas semillas un alimento a descubrir.

Aporta vitaminas del tipo B y hierro, lo que se indica para ayudar en tratamientos contra la anemia, además de ser rico en ácido oleico y linolénico, buenos para el colesterol. El contenido de otros minerales, como el fósforo o el potasio, es menor, pero también interesante. Además, se está estudiando su capacidad para aumentar la calidad de la miel en los campos de colmenas.

Foto: Andrey Korzun con licencia CC BY-SA 4.0

Fuente: http://www.bonviveur.es/gastroteca/alforfon-los-beneficios-del-trigo-sarraceno